Visitamos Smart City, la ciudad inteligente de Santander

Un grupo de 12 personas de la delegación de Fundación AFIM en Santander asiste a las innovaciones que está experimentando la ciudad. Es importante estar al tanto de las nuevas tecnologías y como somos conscientes

Un grupo de 12 personas de la delegación de Fundación AFIM en Santander asiste a las innovaciones que está experimentando la ciudad.

Es importante estar al tanto de las nuevas tecnologías y como somos conscientes de ello, un grupo de 12 personas de la delegación de Fundación AFIM en Santander visitamos el Centro de Demostraciones y Emprendimiento Smart City en Enclave Pronillo de nuestra ciudad.

Smart City, en colaboración con Telefónica, nació con el objetivo de informar, mostrar e implicar a toda la ciudad en los avances que se están produciendo en el ámbito de la innovación, concediendo a los ciudadanos el papel protagonista de todas las acciones puestas en marcha.

La ciudad inteligente de Santander y sus avances desde el 2010 fue lo que nos explicó Marta, nuestra guía, quien nos comentó que, desde la crisis económica en el 2008, Santander fue el campo de pruebas para ver qué se podía hacer al respecto para mejorar la ciudad.

Unos cuantos -bastantes- sensores, recibidos a través de fondos europeos, para ver cómo estaba funcionando la luz, la contaminación, el tráfico, la afluencia de turistas miden la evolución y la eficiencia de estos parámetros a lo largo de los años. También pusieron otros sensores magnéticos que nos enseñaron y pudimos palpar uno por uno, para ver la afluencia de los coches en los aparcamientos.

Nos mostraron las farolas antiguas que había en la ciudad en comparación con las farolas nuevas con luces led, que además incrementan su potencia a medida que se acerca la gente a ellas, con el consabido ahorro que muestran.

Llega el turno de los jardines, que poseen un sensor que mide la humedad del césped y las previsiones meteorológicas para ahorrar agua.

Nuestra guía también nos habló también de las diferentes páginas de ocio de la ciudad, aunque nosotros aprovechamos la oportunidad para constatar que en muchas ocasiones era muy poco accesible para nuestro colectivo.

Durante la época COVID, Santander hizo posible que la gente pudiese ir a la playa controlando el aforo y respetando las medidas de seguridad gracias a unos drones y unos sensores que sabían cuánta gente había en la arena.

Nos contaron que finales de este año se van a implantar unas tarjetas para unificar todas las que ya tenemos. Es decir, que en vez de tener una para el autobús, otra para la biblioteca, etc., tendríamos solo una para usar todos estos servicios.

Finalmente nos ofrecieron ver la capilla del Castillo, donde pudimos ver una proyección. Nos pidieron que nos descalzásemos porque en el suelo habían puesto un plástico. Observamos que cuando nosotros caminábamos hacia delante, la gente en cambio iba hacia atrás y cuando íbamos hacia delante, los otros retrocedían.

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