La iniciativa Centros Cívicos Inclusivos, donde participamos como ECOM, reconocida por el Ayuntamiento de Barcelona como buena práctica en la atención social a la ciudadanía

El pasado 15 de marzo se celebró la VIII Jornada de Reconocimiento a buenas Prácticas Sociales, un acontecimiento que organiza el Área de Derechos Sociales, Salud, Cooperación y Comunidad del Ayuntamiento de Barcelona, donde se reconocen

El pasado 15 de marzo se celebró la VIII Jornada de Reconocimiento a buenas Prácticas Sociales, un acontecimiento que organiza el Área de Derechos Sociales, Salud, Cooperación y Comunidad del Ayuntamiento de Barcelona, donde se reconocen las mejores prácticas en la atención social a la ciudadanía. Este año una de las buenas prácticas reconocidas ha sido la iniciativa Centros Cívicos Inclusivos, en el impulso de la cual participamos como ECOM, en el marco de nuestra colaboración en la Red de Autonomía Personal y Vida Independiente del Acuerdo Ciudadano por una Barcelona Inclusiva.

Concretamente la iniciativa Ocio Inclusivo en los Centros Cívicos se centra en promocionar y apoyar a la participación de las personas con diversidad funcional en los Centros Cívicos de la ciudad y potenciar que los espacios, las propuestas culturales, los talleres y las iniciativas que se realicen en estos equipamientos sean accesibles e inclusivas.

El proyecto fue impulsado y diseñado por el grupo de trabajo de Ocio Inclusivo de la Red de Accesibilidad y Vida Independiente (XAVI), en el cual participan entidades ciudadanas y personas a título individual con representación de todos los tipos de discapacidad (y dónde hemos participado como ECOM), el Instituto de Cultura de Barcelona (ICUB) y el Instituto Municipal de Personas con Discapacidad (IMPD). Este grupo ha diseñado un modelo de equipamiento cultural inclusiva a partir de una prueba piloto y el trabajo desarrollado por cuatro comisiones de trabajo (formación, ayudas, acogida y difusión).

La iniciativa nació a partir de la detección que las personas con discapacidad no estaban participando de manera normalizada y en igualdad de condiciones que el resto de la ciudadanía de la oferta cultural de la ciudad de Barcelona. Y es que los equipamientos culturales como los Centros Cívicos o los Casales de Barrio no tenían incorporada una perspectiva global de inclusión y accesibilidad universal, ni sus equipos profesionales contaban con los conocimientos adecuados para identificar las necesidades específicas de estas personas.

Para resolver todas estas carencias se puso en marcha la buena práctica Centros Cívicos Inclusivos, que ahora ha sido premiada.

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